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viernes, 20 de julio de 2012

La inteligencia del talento creativo


Hay personas que a diario destacan por su fluidez a la hora de generar ideas creativas. Tienen una gran capacidad para ver las cosas desde puntos de vista distintos a los convencionales, reciclan conceptos obsoletos adaptándolos a los nuevos tiempos, hasta mimetizarlos con el vocabulario “generacional”. 

Los 6 sentidos, de las personas creativas, están en perfecta sintonía para convertir en flexible lo que a primera vista parece inadaptado y rígido. Además de desarrollar, adornar, elaborar, enriquecer y expandir cualquier idea básica hasta convertirla en global, destacan por su originalidad, a la hora de expresar con imágenes, música, sabores, formas o palabras, conceptos e ideas únicas, insólitas y excéntricas. 

Un hecho que demuestra el elevado nivel de concentración que les requiere esa intuición necesaria, para convertirlos en soñadores despiertos, cuya fuente de inspiración no dudo que proceda de sus sueños nocturnos. Sueños que después saben interpretar y darles una forma física, auditiva o visual al servicio de la belleza y para el disfrute de todos. 

Es posible que el tener desarrollada más la inteligencia creativa, esto talentos, son más observadores, se dejan llevar e inspirar por el entorno que les rodea, y gracias a esa pericia para tratar la novedad y los acontecimientos, automaticen mejor los procesos de asociación y les conviertan en los responsables de dar forma a los sueños, sin miedo a los riesgos.

Algunos ejemplos reales de talento creativo los vamos a tener disponibles en este blog.

domingo, 24 de junio de 2012

Las capacidades: Inteligencia y Talento

Durante muchas décadas el talento y la inteligencia han ido por separado. Pero a medida que se ha visto que la inteligencia analítica, -medida a través de la métrica del Índice de Coeficiente Intelectual-, no aseguraba el éxito profesional y/o social de una persona, se han dado protagonismo a las otras capacidades emocionales y físicas del individuo, es decir a las otras inteligencias del talento.

Como bien dice el diccionario de la RAE, conocemos por inteligencia la capacidad matemática, la capacidad de abstracción, la elocuencia, la inteligencia emocional, el olfato para ver oportunidades, …, es decir, un conjunto de capacidades en distintas áreas que sirven para el entendimiento, la comunicación, el raciocinio, el pensamiento abstracto el aprendizaje, la planificación y la solución de problemas. Está claro, la métrica del CI no llega a todo esto. 

Por lo tanto, todo individuo es un ente inteligente con talento. Es decir toda persona hace algo especialmente bien, tiene una aptitud natural, una destreza, como decimos coloquialmente, para desempeñar o ejercer una actividad, según la inteligencia que tenga más desarrollada. Y que incluso tras mucho tiempo sin ejercer esa destreza, cuando se vuelve a practicar se realiza igual de bien que la última vez. Cierto, que la práctica siempre mejora y ensalza la calidad de ese “buen hacer”. 

Sí, todos somos talentos según la inteligencia que más tengamos desarrollada. Ya que si solo fuera un privilegio de unos pocos, no se entendería que el ser humano, un ente social por naturaleza, con tendencia organizarse y cooperar en relaciones interdependientes, haya llegado a crear organizaciones sociales para el logro de sus propósitos.

Según el neurofisiólogo Rober Sperry, uno de los padres del llamado Principio de la Lateralidad, señaló que nuestros dos hemisferios cerebrales se nutren de la misma información básica, pero que cada uno de ellos la procesa de forma distinta. Cada uno de nosotros tiene un hemisferio dominante, por predisposición genética. El hemisferio cerebral izquierdo domina aspectos como el lenguaje, la solución de problemas lógicos y el pensamiento analítico. Mientras que el hemisferio derecho destaca la comprensión espacial, musical o el dibujo. 

Puesto que todo el mundo tiene la capacidad de destacar en algo, -como señala Ken Robinson- y sobre todo, y por su supervivencia, de entender el entorno. El porqué de defender esta teoría. Por haber sido testigo de dos casos muy reales y en edades “cruciales" para el desarrollo de la personalidad, como se suele decir. 

Casos reales: 

Un gran amigo, de esos de toda la vida y compañero de colegio durante casi 10 años, al finalizar la EGB, el sistema educativo encorsetado de los 80, casi le estigma de por vida. Cuando la Dirección del Colegio le entregó el bien conseguido Graduado Escolar, recibió una carta por escrito y así también se lo indicaron verbalmente, que le recomendaban que estudiase FP. Si se decantaba por ser un Bachiller iba a ser, para el alumno, una “pérdida de tiempo”. 

Por suerte, este gran talento de las ciencias, quién en un futuro aparecerá en este blog, no hizo caso de este consejo y se dirigió con éxito al Bachillerato y posteriormente a la Universidad. Como no podría ser de otro modo, es hoy en día y desde hace ya unos años, Doctor en Química. Cierto que no le descubrieron un Coeficiente Intelectual de un genio con 12 años, pero de “perder el tiempo”, está claro, nada de nada. 

Pero tengo otro ejemplo vivido en primera fila. Sí en esta ocasión, del sistema educativo de los 90. Nunca imagine que iba a encontrarme con un caso muy parecido en el Instituto. Varios docentes algo “torpes”, pero responsables de los años difíciles de aprendizaje para los adolescentes, no supieron motivar a unos cuantos, en una etapa en la que el individuo está en pleno desarrollo de la personalidad y del TALENTO. 

Un adolescente inteligente, gracias a su talento para el mundo empresarial, por su creatividad e innovación de ideas y con grandes habilidades de gestión, fue desmotivado por sus profesores y tutor, hasta el punto de hacerle abandonar los estudios en la mitad del proceso de evolución de su desarrollo. Una de las razones que alegaron fue que había bajado su rendimiento por haberse puesto a trabajar, en su tiempo libre, para llevar a cabo alguna de esas innovadoras ideas que le guiaba su capacidad, procedente de su peculiar inteligencia y talento.

Hoy es un gran empresario del mueble decorativo. Lo ha conseguido sí, pero por esa mala gestión del talento, gracias al excesivo marketing del Coeficiente Intelectual, a él sí le hicieron “perder mucho tiempo”. 

Conocido esto, vemos que dependiendo de cada individuo, se desarrollará una inteligencia más que otra. Por tanto, se tendrá talento para hacer una u otra cosa. Y para conocer más sobre todas estas CAPACIDADES, en el blog, se van a desglosar cada una de ellas, por separado.

martes, 1 de mayo de 2012

Las inteligencias del talento

Tal y como te enseñan en la "escuela" y posteriormente en el mundo laboral, todos para sobrevivir en la empresa debemos aportar algo nuevo, algo que nos haga temporalmente imprescindibles. Desde resaltar el lado creativo, hasta destacar por las aptitudes y actitudes de cada individuo.

Un buen equipo de trabajo, y en este caso vuelvo a retomar el trabajo en grupo, -de ahí lo de las inteligencias en plural-, tiene que estar compuesto por un gran creador de ideas, un eficaz ejecutor del método, un meticuloso gestor del proyecto, un organizado coordinador, un dinámico animador que motive, un especializado técnico, etc. y así sucesivamente,  hasta conseguir un grupo de profesionales cuyas inteligencias juntas, lleve a éxito cualquier proyecto propuesto.

Según Toni Buzan, famoso por sus "mapas mentales", señala que el ser humano tiene diez inteligencias. Unas más desarrolladas que otras. Cada una de ellas está integrada en tres grandes grupos: las inteligencias creativas y emocionales (social-espiritual), las inteligencias corporales (físicas-sensuales), y las inteligencias tradicionales (numérica-espacial-verbal).

En mi opinión, cada talento, según la experiencia personal y laboral del individuo, a lo largo de su vida mejora y desarrolla más una inteligencia de cada grupo. De esta manera, un talento se diferencia de otro, según utilice y haga evolucionar esas inteligencias. Es decir, que existen tantos talentos como número de probabilidades de combinar todas esas inteligencias, numéricas y vitales.

Desde que leí sobre ello, y analicé todas esas inteligencias personalmente, -como individuo integrante de un ente social y profesional en ocasiones injusto con las diferencias-, me he llegado a obsesionar con la idea de que, efectivamente, todos deberíamos conocer algo tan universal y humano como que cada talento es inteligente a su manera. Sí, parece algo obvio, pero traslademos esto a esa medición laboral y colectiva de "superiores" e "inferiores", a la que estamos continuamente expuestos, ya no lo es tanto, ¿verdad?

Por ello, a lo largo del blog, se desglosarán y comentarán cada una de estas "universales" inteligencias. Unas modestas guías de apoyo para valorar e identificar las cualidades de LOS TALENTOS.